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¡No a la guerra y al militarismo!

Se cumplen 3 años de la invasión rusa de Ucrania. Esta es una contienda brutal e injusta. Denunciamos la agresión rusa y denunciamos el expansionismo de la OTAN que ha provocado el conflicto. Las/los perdedores son los cientos de miles de personas ucranianas y rusas, muertas, heridas o desplazadas. Los ganadores son los de siempre, las oligarquías norteamericanas, europeas o rusas que han visto crecer escandalosamente sus fortunas al calor de la contienda militar.

Esta guerra, el Genocidio de Gaza o la guerra en Sudán, por nombrar algunas, se enmarca en la disputa económica, política y militar entre grandes potencias capitalistas que se reparten el mundo, es decir, entre EE.UU., China o Rusia. Esta lucha por el poder nos está llevando a una violencia creciente y al armamentismo más atroz. En este contexto, Europa se está viendo relegada en el terreno político, tecnológico o industrial, y además, a raíz de la guerra en Ucrania, se ha incrementado la sumisión de los políticos europeos respecto a EE.UU.

La guerra está militarizando, aún más, a la Unión Europea. Bruselas se ha vuelto más militarista: prepara grandes inversiones en compra de armamento y presiona a los Estados miembros para elevar el gasto militar al 3 %. Y resulta indignante escuchar a Mark Rutte, el nuevo secretario general de la OTAN nombrado por Washington, exigir con total descaro a los gobiernos europeos que eleven el gasto militar a costa de bajar pensiones, educación o sanidad. No está de más recordar aquí que Euskal Herria votó, mayoritariamente, NO A LA OTAN, en el referéndum de 1986.

Como era de esperar, la guerra ha incentivado las ideologías de extrema derecha, el militarismo, el racismo, el machismo, la xenofobia y el neofascismo por toda Europa. Resulta paradójico ver cómo Occidente, que ha apoyado todo tipo de guerras en África, Oriente Medio o en el Este de Europa, ahora, quiere cerrar sus fronteras ante la inevitable llegada de los migrantes que esas mismas guerras han producido.

Este cambio radical en la Unión Europea, su creciente militarización y las estrategias belicistas tienen consecuencias en Euskal Herria, y eso es lo primero que debemos combatir. Determinados empresarios están utilizando las múltiples guerras para hacer negocio. En la última década, las empresas vascas dedicadas a la industria militar han pasado de ser 70 a ser más de 200. ¡No podemos permitir que la guerra empiece aquí!

En enero, el foro empresarial Zedarriak apostaba por el desarrollo de la energía nuclear y de la industria militar para atraer inversión. Y todo esto ha ocurrido frente al silencio e incluso la complicidad de nuestras instituciones y algunos partidos políticos de nuestro país.

Nosotras pensamos que el futuro de Euskal Herria no debe construirse sobre la base de la muerte, la sangre y las armas, sino todo lo contrario. Necesitamos revertir esta situación hacia otro modelo social y económico que ponga en el centro la transición ecosocial que garantice vidas dignas para todas las personas y que tenga en cuenta los límites del planeta. Asimismo, debemos poner en el centro los cuidados y los servicios públicos, solo así conseguiremos una sociedad más justa, más cohesionada y en paz.

Hoy, desde Euskal Herria, al igual que desde otros lugares del mundo, decimos alto y claro, que no queremos:

¡NI GUERRAS! ¡NI GENOCIDIOS! ¡NI ARMAMENTISMO! ¡NO AL GASTO MILITAR! ¡Sí AL GASTO SOCIAL!

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